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Trabaja y encuentra tu mejor versión a través del boxeo olímpico

Trabaja y encuentra tu mejor versión a través del boxeo olímpico

Raúl Buendía

El boxeo está catalogado como uno de los deportes más complejos en adquirir las cualidades atléticas necesarias. Se necesita la fuerza de un iniciado en halterofilia, la capacidad cardiovascular de un medio fondista, la coordinación de un bailarín, la explosividad de un lanzador de peso y la valentía de un soldado. En boxeo en sí; y para mí, es una metáfora vital como un círculo que se cierra a través del diámetro más extenso que seamos capaces de dibujar; y con esto solo pretendo decir que desarrollar cualquiera de sus capacidades físicas, se enlaza de manera directamente proporcional al resto de capacidades unidas en un todo, que hacen del individuo un atleta poderoso, concadenando todas las cualidades físicas en una denominada luchador/a; oficio antiguo como la humanidad. Cuando una actividad física se basa en el combate, hace del individuo un sistema de movimientos funcionales, trabajados en la raza humana desde sus inicios tanto para atacar, como para cazar o defenderse; todo funciones vitales en la supervivencia de la especie, arrastrando genéticamente no solo las destrezas musculares, sino las capacidades cognitivas que se emplean para dicho oficio (puntería y reacción unidas al desarrollo muscular empleados en la acción).

Así el tipo de fibra necesaria en nuestra actividad es la 2-B, o fibras que nos den el máximo rendimiento en un corto espacio de tiempo. Como he dicho anteriormente el desarrollo de estas fibras no será óptimo si no va unido a la puntería y a la técnica. Al igual que sobre la nieve un individuo se mantiene sobre esta sin hundirse con las raquetas de nieve, y sin ellas se clava en la nieve; por la presión del mismo peso sobre una sección más pequeña, el golpeo debe ser desarrollado sobre la mínima sección de los nudillos para penetrar con mayor profundidad toda la energía creada por el cuerpo. De esta manera quiero dar a entender que en nuestro “arte” no existe un trabajo más importante que otro, en el plano muscular, técnico, cardiovascular o psicológico; pues los cuatro son puntos cardinales que hacen imprescindible el entendimiento espacial.

El trabajo específico de competición que hacemos en el equipo Sugar-Ray Jaén; son trabajos que desarrollan muscularmente a través de circuitos de arrancadas explosivas, salto a cajones, deadlift… etc en espacios de tiempo unidos a peso; según el mesociclo correspondiente a la fase de entrenamiento del atleta. Todos estos trabajos explosivos de desarrollo muscular deben ir unidos, o más bien engarzados a otros ejercicios en golpeo al saco con guantilla de pocas OZ, sombra con mancuerna, golpeo de balón medicinal contra suelo o pared, golpeo de barra, combinando la subida de pulsaciones con la bajada de estas en el menor tiempo posible.

El boxeo es, ha sido y será… una escuela filosófica. Escuela unida a una manera de vivir igual que cualquier artista se funde con su pasión. El boxeador, a mi entender nace y se construye en el desarrollo físico junto al psicológico, pero evidentemente el que no tiene unas condiciones mentales aptas para la lucha, no puede ser luchador; mientras que el que adolece de condiciones físicas, si puede modificarlas y conseguir transformar su cuerpo. Ya en la antigua Grecia las escuelas filosóficas iban unidas a un deporte, y es evidente que la actividad física ilumina la luz encerrada en nuestras almas. Desde que nació Sugar-Ray Jaén en 2003, nuestra manera de enseñar este noble arte ha ido unido en un todo el aspecto táctico técnico (el saber), las cualidades y condiciones físicas (lo tangible o el cuerpo), y el aspecto psicológico y filosófico (el alma); como una trinidad que intenta hacer comprender que el uno es el todo. De ahí nuestro lema “Somos uno”. De esta manera el desarrollo muscular tanto de fuerza (trabajo con máxima carga y recuperaciones largas), explosividad (trabajo de reacción cognitiva), velocidad (trabajos de exigir a nuestro cerebro movimientos de extrema velocidad) y psicológicos (visualización del combate o del golpe en los movimientos funcionales) están integrados en las rutinas de los competidores de alto rendimiento en la escuela Sugar-Ray Jaén. Todos en comunión de una técnica depurada, capacitarán al púgil del control de la energía que es capaz de generar y ser dueño de ella, utilizándola a su antojo. Somos seres vivos que generamos energía, tenemos una capacidad mágica de creación y poco entendimiento del control de nuestras capacidades; estudiarlas, entenderlas y trasmitir es el trabajo diario de un entrenador, que potenciará en cada individuo sus capacidades únicas, como su propia huella dactilar.

Raúl Buendía, entrenador de la escuela Sugar-Ray Jaén.

Sugar Ray, escuela de boxeo en Jaén

2018-09-10T12:55:09+02:0010 septiembre 2018|Boxeo|Sin comentarios

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